Una silla poco real
Es posible que esta historia te resuene, que hayas navegado por esta tempestad de deslealtad. No apartes esa memoria, ese sabor amargo de la traición. Con ella en mente, reflexiona sobre lo que vendrá a continuación.
Es posible que esta historia te resuene, que hayas navegado por esta tempestad de deslealtad. No apartes esa memoria, ese sabor amargo de la traición. Con ella en mente, reflexiona sobre lo que vendrá a continuación.
Carl Jung los denomina arquetipos. Cosas como el amor, el odio, la muerte o el renacimiento son pequeñas manifestaciones de los arquetipos.
Te venden una felicidad prefabricada, un espejismo de contento. Te instan a retorcer la realidad hasta que se ajuste a tu comodidad, a pintar un arco
Estas son las preguntas que debemos hacernos, querido lector, mientras navegamos por las aguas turbulentas de la psicologı́a. Porque, al final del dı́a, es el hombre, y no la gravedad, quien escribe su propio destino.
La Biblia, en su complejidad y profundidad, se nos escapa de la comprensión. Es un pozo sin fondo, un enigma que nunca podremos resolver por completo.
Escuchar de verdad puede transformar una conversación en un baile, en un intercambio que enriquece a ambos danzantes.
Necesitamos creer por voluntad propia, no por unas palabras ajenas dictadas por la ideologı́a de turno. Esa voluntad se construye conociéndose a uno mismo a través del conocimiento y la sabidurı́a.
La respuesta yace en el interés que nos despiertan las cosas que nos rodean.
¿Estamos preparados para descubrir y enfrentar el verdadero poder del Logos?
¿Acaso la mitologı́a no tenı́a el propósito de explicar lo que la ciencia afirmarı́a siglos más adelante?